Biografía
Nací un 26 de octubre en Las Palmas de Gran Canaria y mis primeros recuerdos están ligados a la música, casi sin darme cuenta. En el colegio, en las actividades extraescolares de folklore canario, empecé tocando el laúd, la guitarra y el timple. No fue una decisión consciente; simplemente era el lugar donde me sentía cómoda. A los diez años, ya intuía que la música iba a formar parte esencial de mi vida.
A los catorce, empecé a impartir clases a los adultos en mi barrio. Aquella experiencia fue tan importante como inesperada: enseñar me obligó a escuchar, a observar y a entender que la música no es sólo tocar, sino comunicarse. Aprendí tanto como mis alumnos, y desde entonces, la pedagogía, siempre ha formado parte de mi forma de vivir la música.
Dos años después, quise ampliar mi lenguaje y me acerqué a la guitarra eléctrica y al contrabajo. Descubrir nuevos sonidos abrió mi mundo musical y me llevó a buscar mi propia identidad, sin quedarme en un solo estilo.
Uno de los primeros momentos decisivos fue formar parte de la comparsa Río Bamba, con la que ganamos el primer premio en el concurso de comparsas de Las Palmas de Gran Canaria en 1997. Allí entendí realmente lo que significaba compartir escenario, energía y público. Fue cuando supe con claridad que quería dedicarme a la música profesionalmente.
Con el tiempo, empecé a trabajar con orquestas y distintas agrupaciones del archipiélago canario. Mi formación fue principalmente autodidacta, aprendiendo sobre el escenario y en cada ensayo, aunque siempre busqué ampliar conocimientos. Gracias al propio trabajo musical pude pagar mis estudios universitarios de Magisterio Musical y Psicopedagogía, mientras paralelamente estudiaba durante algunos años en el Conservatorio Superior de Música de Las Palmas de Gran Canaria.
En 2012, mi trayectoria dio un salto internacional al incorporarme a la banda de Alejandro Sanz. Desde entonces, he participado en giras y proyectos reconocidos con premios Latin Grammy, como Sirope Vivo y el álbum Voy de Nella Rojas, premiado como Mejor Artista Nuevo en 2019.
Trabajar en producciones de gran formato me permitió desarrollar una gran capacidad de adaptación: escenarios multitudinarios, televisión, grabaciones de estudio y colaboraciones con artistas de estilos muy diferentes. Cada proyecto exige un lenguaje propio y mi objetivo siempre ha sido respetarlo sin perder mi identidad musical.
Para mí enseñar no es sólo transmitir técnica, sino ayudar a comprender la música y disfrutarla. La experiencia escénica también se aprende: escuchar al otro, tocar en conjunto y entender el contexto musical son partes esenciales del proceso.
Hoy, compagino conciertos, grabaciones y enseñanza como partes de un mismo camino. Para mí, la música no es sólo interpretación; es comunicación. Cada escenario, cada clase y cada grabación cuentan una historia distinta, pero todas forman parte del mismo viaje: compartir algo verdadero con quien escucha.
Sigo buscando nuevos proyectos y sonidos, con la misma curiosidad con la que empecé. Porque al final, la música no es un destino, sino un lugar al que siempre regreso.